Algunos minutos de la entrevista al señor Aronofsky, director de películas como Pi, el orden del caos, Cisne negro, Requiem por un sueño, El luchador… un tipo amable, abierto y desenfadado. Para el canal del Festival Internacional de Cine de Cartagena, dirigido por Carlos Hernández. Estuvo chévere. Les comparto. Gracias por su atención.

Recordando a José Arcadio Segundo, la guerra, Gabo y su primer año de soledad

“Cuando la puerta se cerró, José Arcadio Segundo estaba seguro de que su guerra había terminado. Años antes el coronel Aureliano Buendía le había hablado a él de la fascinación de la guerra y había tratado de demostrarla con incontables ejemplos sacados de su propia experiencia. Pero la noche en que los militares lo miraron sin verlo, mientras pensaba en la tensión de  los últimos meses, en la miseria de la cárcel, en el pánico de la estación y en el tren cargado de muertos, José Arcadio Segundo llegó a la conclusión de que el coronel Aureliano Buendía no fue más que un farsante o un imbécil. No entendía que hubiera necesitado tantas palabras para explicar lo que se sentía en la guerra, si con una sola bastaba: miedo”.

“When the door closed, José Arcadio Segundo was sure that the war was over. Years before Colonel Aureliano Buendía had spoken to him about the fascination of war and had tried to show it to him with countless examples drawn from his own experience. He had believed him. But the night when the soldiers looked at him without seeing him while he thought about the tension of the past few months, the misery of jail, the panic at the station, and the train loaded with dead people, José Arcadio Segundo reached the conclusion that Colonel Aureliano Buendía was nothing but a faker or an imbecile. He could not understand why he had needed so many words to explain what he felt in war because one was enough: fear”.

De Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez.

Recordando a Gabo en su primer año de soledad

Algo así como un poema visual…

Sobre el trabajo del fotógrafo y documentalista francés Raymond Depardon (in English)

…Se convierte en un voyeur quien mira lo que no quiere ver. Me gusta observar. Tengo miedo de observar… Víctima o agresor se llama a sí mismo… Tal vez, esa violencia es la más grandiosa… Mira lo que el fotógrafo ve, la desmitificación de un héroe… Para limpiar su consciencia el fotógrafo se llama a sí mismo: artista, ser humano…

–No hay que irse lejos para encontrarse, –me diría mi madre, alguna o muchas veces.
–Escapar sería eso, –(alguien más).
–Sí es escapar y no hay que irse lejos, pero sí muy profundo para acercarse a eso, a uno mismo. Y mientras te acercas ya no estás en el mismo lugar, ni momento. Porque mutas en cada movimiento, con cada aliento.

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–Is not necessary to go far to find yourself, my mom said to me many times.

–That would be escaping (said once, someone else).
–Yes, it is escaping and you don´t need go further, but you need to dig deeper to approach yourself, just approach, because as you are moving, a complete you, so you never find yourself stagnating at the same moment and place, because you transform yourself with an every single movement and breath.

Nov. 19/14 (empacando de nuevo, por primera vez con ganas de no hacerlo).

Este no es un blog de viajes, pero se acaba de ganar uno a La Patagonia, si no se marea ni le incomoda ir en clase económica, en tren, camión y parado en avión con canastos alrededor, en ese caso, siga la ruta que yo le propongo al final de cada nota, sino nos perdemos y no se justifica, ya que me demoró un montón de tiempo cuadrar todas esas notas en estricto orden circular, sin fin. Arranca en: Al sur de mi sur, último tramo, por la belleza de lo no buscado

Si le interesa mirar otras cosas, en el menú de la derecha hay apuntes de textos de distintas personas, que me gustan, y textos propios, publicados en diferentes medios.

Gracias por su visita.

@lucerocinco

Hombre

Sería el amante perfecto, no pide, no reclama, sí escucha ¡Espera! Si escucha y espera podría ser eso: perfecto.

Se va si lo echas. Regresa aunque no lo llames. Atiende, salta, obedece, juega con tu vanidad y cualquier pelota de colores que le botes al aire, sonríe dulcemente con sus dientes carniceros.

Pregunta por tu día, tu poema, tu hombro adolorido, tu pelea con la vecina, se muestra interesado, aunque no le importe más que morder tus huesos. Ladra…

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Al sur de mi sur, último tramo, por la belleza de lo no buscado

Acaso sería La Patagonia un puñado de pueblos en tres o un sólo estado encontrado en el revés de un mapa…  mental, un cierre de ciclo o la puerta abierta de una casa extraña separada por kilómetros de la siguiente estancia (finca) ó 10 casas juntas y tres ciervos salvajes, que salen a la carretera sólo para atravesársele a la nada, a la duda y a un carro que pasa cada 20 minutos por las rutas nacionales 40 y 3 de Argentina.

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Acaso sería sólo cruzar la enormidad del espacio estepario donde cabrían un lobo o una loba, todas las dudas, todos los ciervos, un plan improvisado para precisamente burlarse del azar y lo ambiguo del vivir, el actuar, el caminar, el desmoronarse y volverse a enamorar… de un árbol (si lo encontrara) o alguno de color árbol, por ejemplo en Chocón donde llegan a morirse los últimos dinosaurios y a resucitar como dummies inflables de plástico en la vía, al lado de la Oficina de Turismo. Acaso sería sólo levantarse una mañana con la mirada hacia el horizonte por una persona, dos o tres… ciervos o sólo un perro como excusa para perseguir. Acaso todo el sentido de las sinrazones de este mundo estaría en el sur de ese sur. Acaso un ladrido sería todo lo que vendría a escuchar a kilómetros de distancia.

No llevé mi brújula y mi iPad lo había vendido en Neuquén, pero me decían que el sur que yo buscaba de pronto estaba en el sur por donde andaba.

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