La parábola de la flecha envenenada

“Hubo una vez un hombre que fue herido por una flecha envenenada. Sus familiares y amigos le querían procurar un médico, pero el hombre enfermo se negaba, diciendo que antes quería saber el nombre del hombre que lo había herido, la casta a la que pertenecía y su lugar de origen. Quería saber también si este hombre era alto, fuerte, tenía la tez clara u oscura y también requería saber con qué tipo de arco le había disparado, y si la cuerda del arco estaba hecha de bambú, de cáñamo o de seda. Decía que quería saber si la pluma de la flecha provenía de un halcón, de un buitre o de un pavo real… Y preguntándose si el arco que había sido usado para dispararle era un arco común, uno curvo o uno de adelfa y todo tipo de información similar, el hombre murió sin saber las respuestas”.
La parábola de la flecha envenenada está en El Canon Pali del Majjhima Nikaya, una colección de textos atribuidos a Buda Gautama. La relata como respuesta a las “14 preguntas sin respuesta” sobre cuestiones metafísicas como la eternidad del mundo y la vida después de la muerte.

Rubem Fonseca (que en paz viaje y descanse)

El escritor, periodista y guionista brasilero ha muerto este 15 de abril, a los 94 años. Escribió el guión de la película Ciudad de Dios y novelas como Buffo & Spallanzani, Grandes emociones y pensamientos imperfectos, Agosto, Del fondo del mundo prostituto sólo amores guardé para mi puro, destacadas entre una abundante y brillante obra.

Quisiera recordalo con un cuento muy simpático; muero de risa cada vez que lo leo: Corazones solitarios

Q.E.P.V. y D.

¿Recuerdan la Peste Bubónica? No creo, no habían nacido

“Una investigación de la Universidad de Barcelona destaca las sorprendentes similitudes entre la pandemia del coronavirus y la plaga de Justiniano que asoló el mundo en el 541” resumidas en este artículo de El País de España:

Escenas de una pandemia de hace 1.500 años que se repiten hoy

Vuelvo desde el confinamiento global a publicar…

Hasta estos días de confinamiento por Coronavirus había sido difícil trasladarme a mi casa, no tanto por la evasión de la vigilancia policial, pues el vehículo en el que me transporto no sería nunca detectado, sino por haberme perdido por un tiempo, ya largo, en mi ensimismamiento y escepticismo sobre la importancia de seguir socializando lo que pienso, lo que leo y lo que escribo.

Puesto en cuarentena el traje infectado, aquí estoy lavando mis dudas existenciales en mi casa virtual, que no es mi segundo hogar, sino el único que tengo adonde escapar y volver de mí misma, antes de irme a cualquier otro lado.

Intentaré dejar el espacio presentable para quien quiera que llegue a estas páginas por cualquier razón o anotación. Pondré matas, flores, artículos, traducciones y posiblemetnte unos audios muy pronto.

Bienvenidos (as). Gracias.

Happy New Year! from Tanzania Feliz Año Nuevo desde Tanzania

Del Océano Índico al Atlántico colombiano, aunque parezcamos de extremos opuestos, nos conecta el sonido, la danza, la risa, el desorden, la espontaneidad. Ando con El sueño africano, que viene -o va- con la promesa de retornar un día a su origen, si es que existe un punto de partida como tal, porque al final todo resulta circular, hasta la misma línea ecuatorial que divide norte y sur y comparten África Subsahariana y América del Sur.
   En la Isla de Zanzibar, algunas calles parecen indias, otras árabes y lo demás, un resumen de Palenque y Cartagena, Colombia, los antiguos cañones de defensa convertidos en decorado turístico, el Museo de la Esclavitud, el mercado de Darajani o el de Bazurto, da es igual (desde la ensoñación).
   En el bar del hostal, el Dj pone canciones de Youtube, que no están en inglés ni en Swahili, pero le deben gustar mucho o parecer muy familiares como para dejarlas sonar por más de una hora. Unas turistas italianas las cantan casi todas imitando el acento paisa-puertorriqueño del reguetón colombiano. Pandemia mundial. Perdónanos mundo el reguetón. No todo puede que ser magia y perfección.
  Más tarde en el club del pueblo (en Page), la fiesta parece una de esas fiestas de champeta de barrio cartagenero, pasando de largo por el nudo de carros, motos y vendedores de Bazurto, El Bosque y los Ejecutivos, superando todo ese sofoco hasta llegar a la Biblioteca Jorge Artel por accidente.
  Les deseo a mis amigos, familiares, conocidos que coman tanta grasa, azúcar y gluten como puedan, canten, bailen, forniquen y se emborrachen, pero no exageren con el reguetón, el mundo es amplio y la vida, corta.
¡Feliz año desde Tanzania!
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From the Indian Ocean to the Colombian Atlantic, although we seem from opposite ends, we are connected by sound, dance, laughter, disorder, spontaneity. I walk with The African Dream, which comes – or goes – with the promise of returning to its origin one day, if there is a starting point as such, because at the end everything turns circular, even to the equatorial line itself, which parts north and south and Sub-Saharan Africa and South America share.
   At Zanzibar Island, some streets look Indian, others Arab and the rest are a summary of Palenque and Cartagena, Colombia; the ancient cannons in times gone by defended the city, have turned into tourist decoration, as has the Slavery Museum and wheather the Darajani market or Bazurto (‘Cartagenian’ market), same, not matter which one is which one in a daydream.
   At the hostel’s bar, the DJ plays songs from Youtube, which are not in English or Swahili, but he must like it very much or seem very familiar for him, to having let them sound for more than an hour. Italian tourists sing almost all of them mimicking the ‘paisa’-Puerto Rican accent borrowed from the Colombian reggaeton. Global pandemic.      World forgive us for it. Not everything can be so magic or perfect.
Later at the village’s club (Page), the party looks like one of those champeta parties at the Cartagenean neighborhood, passing by the knot of cars, motorcycles and sellers of Bazurto, El Bosque and Los Ejecutivos, surpassing all that suffocation until reaching the Jorge Artel Library by accident.
   I wish to my friends, family, acquaintances eat as much fat, sugar and gluten as you can, sing, dance, fornicate and get drunk, but please don’t exaggerate consuming reggaeton, the world is wide and life is short.
Happy new year from Tanzania!

Dic. 31 de 2019, Zanzibar, Tanzania.

Los pandilleros gays de Burroughs

“No lograron destruir el mundo, pero el imaginario que crearon fue devastador: bandas juveniles de chicos gays y rebeldes, expertos en desaparecer y destruir, y en técnicas de guerrilla urbana”. Así se refiere el artículo 

Wild Boys, la banda de pandilleros gays que inspiró a William S. Burroughs

de la revista El provocador a las pandillas de la Alemania pre-nazi, en las que se inspiró The Wild Boys: A Book of the Dead de William Burroughs. A su vez, la novela se convirtió en ícono literario y musical, en su momento, a la que David Bowie y Durán Durán le dedicaron una canción. 

Puede leer completo el artículo dándole click al título (arriba).

 

The goal. La meta de L. Cohen

Un poema de Leonard Cohen con imágenes y piano melancólicos.

I can’t leave my house
Or answer the phone
I’m going down again
But I’m not alone
Settling at last
Accounts of the soul
This for the trash
That paid in full
As for the fall, it
Began long ago
Can’t stop the rain
Can’t stop the snow
I sit in my chair
I look at the street
The neighbor returns
My smile of defeat
I move with the leaves
I shine with the chrome
I’m almost alive
I’m almost at home
No one to follow
And nothing to teach
Except that the goal
Falls short of the reach

—PLAY— No cry

Una entrevista a Murakami, recomendada

De vuelta a mi casa, mi blog, después de una temporada intensa de cambios de barrio, de país, de estatus marital, etc., les comparto una entrevista al autor japonés, Haruki Murakami, en Ecuador, de El País de España, que acabo de leer y me pareció agradable de leer e interesante.

Haruki Murakami: ‘El trabajo de un novelista es soñar despierto’

 

Historia secreta de un gran cuadro: Gabo y el autorretrato baleado de Alejandro Obregón

Esta es una de esas historias del admirado García Márquez, que me hace sonreír, por el hecho descrito y lo bien contado. Tomado del Centro Gabo.

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Foto:  Archivo Gabriel García Márquez, Harry Ransom Center. Tomada de centrogabo.org

 

 

El sueño africano – Capítulo 1

Portada El sueño africano

Quiero compartir con ustedes el primer capítulo de mi publicación de no ficción El sueño africano, una serie de relatos breves alrededor del punzante deseo colectivo de viajar a África por parte de casi todo el Palenque.

Un viaje (gratis, por tiempo limitado) a África y a la entraña de una comunidad afrocolombiana de gente singular, a través de su sueño y de sus aventuras por alcanzar el continente negro, que puede abordar en este enlace: EL SUEÑO AFRICANO (1)

Puede adquirir el libro completo en: elsuenoafricano.com  hasta el 19 de octubre y en las librerías asociadas a LibreriadelaU.com

Gracias siempre por visitar la página.